Plagio

¿Qué es el Plagio?

La Real Academia de la Lengua (RAE) define plagio como la copia de obras ajenas haciéndolas pasar por propias.

En el ámbito académico el plagio es usar palabras o ideas de otras personas como si fueran propias. Se considera una forma de engaño y una mala práctica que compromete la honestidad y la integridad académica.

En todo trabajo científico y académico es imprescindible mencionar las fuentes utilizadas para realizarlo ya que de esta manera se reconoce el trabajo y la autoría de otras personas. Omitir este reconocimiento, de forma voluntaria o involuntaria, equivale a apropiarnos del trabajo ajeno de forma indebida y, por tanto, es plagio.

Recuerda que el plagio no se restringe solamente a las obras escritas, sino que se refiere a la copia de obras de cualquier clase. Siempre que utilices cualquier tipo de información ajena, ya sea texto, imágenes, gráficos, videos o cualquier información en cualquier soporte (impreso, digital, de internet…), es necesario que indiques la fuente original y que especifiques de quién es la creación.

¿Por qué no debes plagiar?

Porque plagiar no es ni ético ni legal.

Plagiar no es ético porque supone aprovecharse del trabajo ajeno. Y tampoco es legal porque va en contra de algunas normas que protegen la propiedad intelectual.

Recuerda que el plagio es un delito que incluso está sancionado en el Código Penal para los casos en que se realice con ánimo de lucro y perjudique a terceros.

¿Cómo puedes evitar el plagio?

Para evitar el plagio es importante ser riguroso a la hora de utilizar contenidos ajenos. La mejor herramienta para no plagiar es citar y referenciar los contenidos.

Evitas el plagio siempre que entrecomillas cada texto ajeno que has utilizado literalmente y lo acompañas con su correspondiente cita, esto es, una breve referencia a quien los ha creado y a la fuente de donde los hayas obtenido.

Otra forma de evitar el plagio es parafrasear, es decir, explicar con nuestras propias palabras las ideas y conceptos de otra persona. Para parafrasear sin incurrir en plagio debes redactar de forma diferente al original y no solamente sustituir las palabras por sinónimos. Cuando se parafrasea no hay que entrecomillar el texto, porque hemos transformado el original, pero siempre debes citar la fuente y la autoría de la idea o el concepto parafraseado. Si no lo haces así estás cometiendo plagio.

Si quieres hacer uso de obras de autoría ajena hazlo siempre dentro del marco legal. Recuerda que la Ley de Propiedad Intelectual te permite:

  • Utilizar aquellos materiales que estén en dominio público si reconoces la autoría y mencionas la fuente original.
  • Utilizar las obras que hayan sido creadas bajo licencias libres siempre que respetes las condiciones de su correspondiente licencia y menciones su autoría.
  • Incluir en tus propias obras pequeños fragmentos de obras ajenas ya divulgadas sin necesidad de obtener la autorización de las/los autores o titulares de derechos, siempre que lo hagas a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico, con fines académicos o de investigación y reconozcas debidamente la autoría y la fuente.

Herramientas contra el plagio

Hoy en día existen programas automáticos para la detección del plagio. Funcionan analizando diferentes fuentes de información y permiten localizar aquellos documentos en los que se ha cometido plagio. Uno de los más conocidos es Turnitin.

Los mismos Google y Google Scholar pueden ser muy útiles para detectar plagio: puedes buscar frases entrecomilladas para saber si se han cortado y pegado de alguna obra publicada. Otras herramientas libres muy utilizadas, como The Plagiarism Checker, permiten realizar búsquedas de bloques de texto en Google.

Muchas universidades también tienen protocolos anti-plagio estrictos que todos los trabajos universitarios tienen que cumplir.