Iritzia - Javier Retegui
CONTINUIDAD EN EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN
La vinculación familiar de diversas generaciones, con Mondragon Unibertsitatea tiene connotaciones positivas de gran alcance. Significa que, en su día, la relación entre alumnos e institución fue más intensa que la pura vinculación académica, para asumir un compromiso conjunto por el desarrollo social, y que, con el transcurso del tiempo, la universidad ha mantenido su esencia, evolucionando profundamente para ofrecer formación adaptada a las exigencias del futuro.
Las necesidades sociales han cambiado radicalmente con el paso generacional y la universidad ha sido actora destacada de dicho cambio; a su vez, el desarrollo social ha propiciado la transformación progresiva y avanzada de la universidad. Desde el modesto centro de Formación Profesional hasta la actual situación universitaria, se ha producido una auténtica metamorfosis, equivalente a la que ha sufrido la sociedad.
Esta vinculación entre institución académica y desarrollo social, es una característica destacada de Mondragon Unibertsitatea. Profesores y alumnos trabajan conjuntamente por el devenir de la sociedad, trascendiendo sus intereses personales, para encauzarlos en los intereses comunitarios. De esta forma, el cometido de la institución se convierte en elemento nuclear del esfuerzo general de la sociedad por su futuro.
La elección de Mondragon Unibertsitatea para la formación de los hijos por parte de los ex alumnos es un evidente síntoma de que se mantiene la vinculación y de que la Universidad, en su juventud, continúa fiel a las motivaciones y razones que dieron origen a su nacimiento. Encontrarse en la Universidad con hijos de condiscípulos y alumnos de las primeras promociones es altamente alentador.
En las primeras generaciones, desde los esfuerzos educativos, surgió un gran movimiento transformador de la sociedad en el ámbito socio económico. Nació y se desarrolló el Movimiento Cooperativo de Mondragón, que ha tenido un evidente efecto en la totalidad de la economía y vida social del país. Vino a dar cauce y salida a las carencias sociales de entonces, mediante la formación y el trabajo solidarios.
La sociedad actual está también en una encrucijada no menos trascendente y dolorosa que la de entonces. Las injusticias imperan en el mundo y la persona y su protagonismo, está perdida en medio de tormentas financieras que responden a intereses privativos bastardos.
La universidad y las nuevas generaciones tienen, en su enorme capacidad científica y tecnológica, la responsabilidad de transformar la situación y encauzarla hacia un mundo más equilibrado, justo y solidario.
Las nuevas generaciones deben aprender de sus antepasados el espíritu de rebeldía e inconformismo con las situaciones injustas y protagonizar, con pragmatismo, transformaciones equivalentes.“Katea ez da eten”. La sucesión de generaciones es síntoma de continuidad en el esfuerzo transformador.
