Objetivos de la enseñanza universitaria y cómo evaluarlos
Inge-Lise Hansen y TØrben Rosenorn, representantes de la Universidad de Aalborg (Dinamarca), hablaron sobre los cambios producidos en los objetivos de la educación y sus consecuencias en la evaluación.
Desarrollo histórico de la educación universitaria
A medida que se ha ido transformando la sociedad, han ido cambiando los objetivos educativos de la enseñanza universitaria. Tomando como referencia la sociedad actual, estos expertos concluyeron que el hecho de que la educación esté dirigida al mundo laboral es consecuencia directa de la globalización. Así, los objetivos han pasado de ser calificaciones formales a ser las competencias requeridas por el mercado laboral. Haciendo referencia a Shaeiwitz (1999), afirmaron que ya no es suficiente el hecho de enseñar, sino que los alumnos tienen que demostrar que han aprendido.
¿En qué se basa la evaluación?
En este marco, la evaluación se entiende como la decisión sobre el nivel en que se han alcanzado los objetivos habiendo utilizado unos principios mensurables y unas evidencias pertinentes, y por tanto, antes de la evaluación, además de identificar los grupos de interés y sus necesidades, es imprescindible acordar los objetivos y decidir los principios que se vayan a aplicar. No obstante, y como consecuencia de la diversidad de estos grupos, habrá muchos objetivos que no concuerden.
Rosenorn y Hansen identificaron como grupos de interés la propia universidad, el Estado, el mercado laboral, la sociedad civil o el mercado de consumo; y definieron sus relaciones como partes interdependientes de las transformaciones políticas, económicas y culturales.
¿Cuáles son las competencias que hay que evaluar?
Según estos expertos, las competencias requeridas por el mercado laboral constituyen los objetivos mensurables de lo resultados de la educación. Para ilustrar lo dicho, presentaron varias sugerencias, entre las que cabe mencionar la lista de principios alternativos propuestos por ellos mismos, en referencia al perfil del futuro ingeniero. Así,
El conocimiento, pero poniendo énfasis en las bases de la ciencia y la ingeniería.
Las competencias referentes a la enseñanza independiente, interdependiente y permanente; interpersonales; de comunicación; de evaluación y auto-evaluación; la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la creatividad; la integración del conocimiento interdisciplinar; el cambio de dirección.
Actitudes y valores.
Estas competencias, también llamadas competencias de procedimiento, se adquieren a través de la experiencia, en contraste con las competencias relacionadas con las asignaturas académicas. De esta manera, y basándose en su experiencia, afirmaron que el hecho de evaluar las competencias, aparte de mejorar las competencias de los alumnos, también mejora la calidad del trabajo dedicado a los proyectos.
CONCLUSIONES
La evaluación global y formativa responde a diferentes objetivos, y como tal, no se deben confundir ambos términos. Orientándola de forma adecuada, la evaluación formativa es parte integrante del proceso de aprendizaje; la evaluación global, en cambio, resulta útil para medir los resultados del proceso.
Asimismo, mencionaron que los resultados se pueden clasificar según las diferentes competencias. Por ejemplo, las competencias relacionadas con el conocimiento las competencias cognitivas son evaluables con el examen tradicional. Sin embargo, las competencias relacionadas con el proceso requieren de otros procedimientos no tan directos. Finalmente, los ponentes afirmaron, que en caso de las competencias afectivas, la evaluación puede no ser viable.