Evaluación del trabajo grupal en proyectos
TØrben Rosenorn e Inge Lise Hansen, profesores de la Universidad de Aalborg del campus de Esbjerg (Dinamarca), hablaron sobre la evaluación justa y equitativa, tomando como modelo qué y cómo evaluar en un proyecto multidisciplinar.
El tema de la evaluación siempre ha sido polémico; sin embargo, su dificultad se intensifica si tomamos como referencia la evaluación justa y equitativa, y más aún si se aplica a un proyecto multidisciplinar de grupo donde la cooperación y las competencias sociales son parte del aprendizaje.
LA EVALUACIÓN EQUITATIVA
Según Donald R. Woods y colaboradores (2002), la evaluación es el juicio del logro de los objetivos propuestos, basándose en datos pertinentes y criterios mensurables. No obstante, en opinión de Rosenorn y Hansen, aún cuando el aprendizaje cognitivo puede ser válido para la evaluación, no parece un enfoque muy realista en cuanto que también hay que evaluar el aprendizaje afectivo y las competencias personales y sociales. Según estos expertos, la evaluación puede ser analizada desde seis ángulos diferentes; ellos basaron su participación en cómo y en qué se evalúa, tomando como punto de partida el modelo de aprendizaje Organizado y Basado en Proyectos por grupos implementado en su universidad.
¿QUÉ Y CÓMO EVALUAR?
El objetivo de la evaluación es analizar si se han logrado los objetivos propuestos. En consecuencia, y para que los alumnos perciban la evaluación como una actividad equitativa, especialmente si tenemos en cuenta que la evaluación semestral supone el 75-100% de su aprendizaje, y para que la evaluación cumpla sus objetivos, es esencial que los el área que se vaya a evaluar sea consensuada entre todos.
En el caso de los alumnos de PBL, aparte de los objetivos generales y los propuestos para la unidad del proyecto, también se evalúan las competencias desarrolladas en la elaboración del proyecto. Generalmente se evalúan tanto las competencias cognitivas como las no-cognitivas, aunque en éste caso último la evaluación objetiva resulta bastante complicada. Ciertamente, cuando se trata de competencias comunicativas (orales, escritas o visuales) y las competencias relacionadas con la colaboración, las preferencias personales pueden influir en los resultados.
Esto, aclararon, no quiere decir que se deban evitar las evaluaciones no objetivas, ya que en ese caso no se podrían medir las competencias comunicativas y cooperativas requeridas por la sociedad. En cualquier caso, hay que garantizar que se les confiera la importancia que se merecen, puesto que no podemos basar la evaluación únicamente en la forma o el contenido.
La evaluación de una unidad de proyecto en la Universidad de Aalborg
Cada semestre se realiza una unidad de proyecto, lo cual supone el 75% de la carga de trabajo de los estudiantes y casi la mitad del proyecto mismo. El proyecto se lleva a cabo en grupos, aunque los resultados de la evaluación son individuales. La evaluación tiene lugar en un seminario de 3-5 horas de duración. En ella participan el grupo de alumnos que va a defender el proyecto, los evaluadores (a veces, además del tutor, también participan los profesores del los cursos de apoyo del proyecto) y un evaluador externo (tanto del ámbito empresarial como de otra universidad).
Los ponentes remarcaron la necesidad de tener muy claro qué es lo que se va a evaluar, ya que habrá diferencias notables en la extensión, la profundidad y en los contenidos de la evaluación. Además, se debe garantizar que se tienen en cuenta los objetivos definidos a la hora de evaluar a los miembros del grupo.